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¿Cuál fue la primera agencia de gestión de emergencias del mundo?

¿Cuál fue la primera agencia de gestión de emergencias del mundo?

Dada la inminente llegada del huracán Sandy, me pregunté cuál fue la primera agencia de gestión de emergencias establecida similar a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias de los Estados Unidos.


La historia de la lucha contra incendios de Wikipedia incluye el siguiente fragmento:

La primera brigada de bomberos romana de la que tenemos una historia sustancial fue creada por Marcus Licinius Crassus. Marco Licinio Craso nació en el seno de una acaudalada familia romana alrededor del año 115 a. C. y adquirió una enorme fortuna a través (en palabras de Plutarco) "fuego y rapiña". Uno de sus planes más lucrativos aprovechó el hecho de que Roma no tenía departamento de bomberos. Craso llenó este vacío creando su propia brigada (500 hombres fuertes) que corrió hacia los edificios en llamas al primer grito de alarma. Sin embargo, al llegar al lugar, los bomberos no hicieron nada mientras su empleador negociaba el precio de sus servicios con el propietario en dificultades. Si Craso no podía negociar un precio satisfactorio, sus hombres simplemente dejaron que la estructura se incendiara hasta los cimientos, después de lo cual ofreció comprarla por una fracción de su valor.

En mi opinión, esta página está siendo demasiado amable con Craso (el mismo), ya que parece sugerir que estaba proporcionando un servicio público por una tarifa. Su propia wiki se acerca más a la verdad más ampliamente aceptada que a menudo se relata en los libros de historia económica:

El resto de la riqueza de Craso se adquirió de manera más convencional, a través del tráfico de esclavos, la explotación de minas de plata y la compra juiciosa de tierras y casas, especialmente las de ciudadanos proscritos. Lo más notorio fue su adquisición de casas en llamas.: cuando Craso recibía la noticia de que una casa estaba en llamas, llegaba y compraba la propiedad condenada junto con los edificios circundantes por una suma modesta, y luego empleaba a su ejército de 500 clientes para apagar el fuego antes de que se hiciera mucho daño. Los clientes de Craso emplearon el método romano de extinción de incendios: destruir el edificio en llamas para reducir la propagación de las llamas.

En el año 6 EC, Augusto, posiblemente basándose en la idea de Craso, organizó un grupo de esclavos en los Vigiles, una fuerza que funcionaba tanto como bomberos como policías de Roma:

Cada cohorte estaba equipada con equipo estándar de extinción de incendios. los sipho o el camión de bomberos era tirado por caballos y consistía en una gran bomba de doble acción que estaba parcialmente sumergida en un depósito de agua. Los Vigiles designados como Acuario necesitaban tener un conocimiento preciso de dónde se encontraba el agua, y también formaron brigadas de baldes para llevar agua al fuego. Se intentó sofocar el fuego cubriéndolo con edredones de retazos (centones) empapado en agua. Incluso hay evidencia de que se utilizaron métodos químicos de extinción de incendios arrojando una sustancia a base de vinagre llamada acetum al fuego. En muchos casos, la mejor manera de evitar la propagación de las llamas fue derribar el edificio en llamas con ganchos y palancas. En el caso de incendios en edificios de varios pisos, se colocaron cojines y colchones en el suelo para que la gente saltara desde los niveles superiores.

Los Vigiles estaban comandados por un Praefectus vigilum (Prefecto de la Guardia) quien fue designado por el emperador.

Algunas fuentes afirman que Augustus se inspiró para crear el Vigiles basado en el uso innovador de bombas de agua para combatir incendios en Egipto.

No parece haber habido ningún servicio civil de emergencia organizado, como paramédicos, hasta el siglo XIX. Si bien las inundaciones fueron un problema en el valle del Nilo, sospecho que fueron demasiado frecuentes para haber necesitado un servicio de emergencia. Si bien los terremotos y tsunamis japoneses se registraron meticulosamente, nuevamente no parece haber ningún servicio de emergencia dedicado a brindar ayuda durante los desastres.


Organización Mundial de la Salud

Nuestros editores revisarán lo que ha enviado y determinarán si deben revisar el artículo.

Organización Mundial de la Salud (OMS), Francés Organización Mondiale de la Santé, agencia especializada de las Naciones Unidas (ONU) establecida en 1948 para promover la cooperación internacional para mejorar las condiciones de salud pública. Aunque heredó tareas específicas relacionadas con el control de epidemias, las medidas de cuarentena y la estandarización de medicamentos de la Organización de la Salud de la Liga de Naciones (establecida en 1923) y la Oficina Internacional de Salud Pública en París (establecida en 1907), la OMS recibió un amplio mandato en virtud de su constitución para promover el logro del "más alto nivel posible de salud" por todos los pueblos. La OMS define la salud de manera positiva como "un estado de completo bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de enfermedad o dolencia". Cada año, la OMS celebra su fecha de creación, el 7 de abril de 1948, como Día Mundial de la Salud.

Con sede administrativa en Ginebra, la gobernanza de la OMS funciona a través de la Asamblea Mundial de la Salud, que se reúne anualmente como órgano general de formulación de políticas, y a través de una Junta Ejecutiva de especialistas en salud elegidos por períodos de tres años por la asamblea. La Secretaría de la OMS, que lleva a cabo operaciones de rutina y ayuda a implementar estrategias, está formada por expertos, personal y trabajadores de campo que tienen citas en la sede central o en una de las seis oficinas regionales de la OMS u otras oficinas ubicadas en países de todo el mundo. La agencia está dirigida por un director general designado por el Consejo Ejecutivo y designado por la Asamblea Mundial de la Salud. El director general cuenta con el apoyo de un subdirector general y varios subdirectores generales, cada uno de los cuales se especializa en un área específica dentro del marco de la OMS, como la salud de la familia, la mujer y el niño o los sistemas de salud e innovación. La agencia se financia principalmente con contribuciones anuales hechas por los gobiernos miembros sobre la base de la capacidad relativa de pago. Además, después de 1951, a la OMS se le asignaron recursos sustanciales del programa ampliado de asistencia técnica de la ONU.

Los funcionarios de la OMS revisan y actualizan periódicamente las prioridades de liderazgo de la agencia. Durante el período 2014-19, las prioridades de liderazgo de la OMS estuvieron dirigidas a:

1. Ayudar a los países que buscan avanzar hacia la cobertura sanitaria universal

2. Ayudar a los países a establecer su capacidad para adherirse al Reglamento Sanitario Internacional.

3. Mayor acceso a productos médicos esenciales y de alta calidad

4. Abordar la función de los factores sociales, económicos y ambientales en la salud pública

5. Coordinar las respuestas a las enfermedades no transmisibles

6. Promover la salud pública y el bienestar de acuerdo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, establecidos por la ONU.

El trabajo abarcado por esas prioridades se extiende a una serie de áreas relacionadas con la salud. Por ejemplo, la OMS ha establecido un conjunto codificado de regulaciones sanitarias internacionales diseñadas para estandarizar las medidas de cuarentena sin interferir innecesariamente con el comercio y los viajes aéreos a través de las fronteras nacionales. La OMS también mantiene informados a los países miembros sobre los últimos avances en la investigación del cáncer, el desarrollo de medicamentos, la prevención de enfermedades, el control de la adicción a las drogas, el uso de vacunas y los peligros para la salud de los productos químicos y otras sustancias.

La OMS patrocina medidas para el control de enfermedades epidémicas y endémicas mediante la promoción de campañas masivas que incluyen programas de vacunación a nivel nacional, instrucción en el uso de antibióticos e insecticidas, mejora de las instalaciones clínicas y de laboratorio para el diagnóstico y la prevención tempranos, asistencia para el suministro de agua pura y sistemas de saneamiento y educación sanitaria para las personas que viven en comunidades rurales. Estas campañas han tenido cierto éxito contra el SIDA, la tuberculosis, la malaria y una variedad de otras enfermedades. En mayo de 1980 se erradicó la viruela en todo el mundo, una hazaña en gran parte gracias a los esfuerzos de la OMS. En marzo de 2020, la OMS declaró que el brote mundial de COVID-19, una enfermedad respiratoria grave causada por un nuevo coronavirus que apareció por primera vez en Wuhan, China, a fines de 2019, era una pandemia. La agencia actuó como un centro mundial de información sobre la enfermedad, proporcionando informes periódicos de la situación y sesiones informativas para los medios sobre su propagación y tasas de mortalidad, brindando orientación técnica y consejos prácticos para gobiernos, autoridades de salud pública, trabajadores de la salud y el público y publicando actualizaciones en curso. investigación científica. A medida que seguían aumentando las infecciones y muertes relacionadas con la pandemia en los Estados Unidos, el presidente. Donald J. Trump acusó a la OMS de haber conspirado con China para ocultar la propagación del nuevo coronavirus en ese país en las primeras etapas del brote. En julio de 2020, la administración Trump notificó formalmente a la ONU que Estados Unidos se retiraría de la agencia en julio de 2021. La retirada de Estados Unidos fue detenida por el sucesor de Trump, Pres. Joe Biden, en el primer día en el cargo de este último en enero de 2021.

En sus actividades regulares, la OMS fomenta el fortalecimiento y la expansión de las administraciones de salud pública de los países miembros, brinda asesoramiento técnico a los gobiernos en la preparación de planes nacionales de salud a largo plazo, envía equipos internacionales de expertos para realizar estudios de campo y proyectos de demostración, ayuda establece centros de salud locales y ofrece ayuda para el desarrollo de instituciones nacionales de formación para el personal médico y de enfermería. Mediante varios programas de apoyo a la educación, la OMS puede otorgar becas para médicos, administradores de salud pública, enfermeras, inspectores sanitarios, investigadores y técnicos de laboratorio.

El primer director general de la OMS fue el médico canadiense Brock Chisholm, que trabajó desde 1948 hasta 1953. Los directores generales posteriores de la OMS incluyeron al médico y ex primer ministro de Noruega Gro Harlem Brundtland (1998-2003), el epidemiólogo surcoreano y experto en salud pública Lee Jong -Wook (2003–06) y la funcionaria china Margaret Chan (2007–17). El funcionario de salud pública etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus se convirtió en director general de la OMS en 2017.


Historia de AAEM

1960

El campo de la medicina de emergencia evolucionó a partir de la necesidad de atender a una población de pacientes en rápido crecimiento que buscan atención médica inmediata y no programada para condiciones de emergencia. Para 1960, quedó claro que el número de visitas al departamento de emergencias estaba aumentando en los Estados Unidos. Los médicos carecían de las habilidades médicas de emergencia necesarias para atender adecuadamente a estos pacientes y estaban frustrados por la creciente demanda. En respuesta, los planes Pontiac y Alexandria se promulgaron en 1961. En Pontiac General Hospital (MI), 23 médicos comunitarios comenzaron a trabajar a tiempo parcial para dotar de personal a su departamento de emergencias las 24 horas del día. En Alexandria (VA), otro grupo de médicos dejó a sus pacientes privados para convertirse en médicos de emergencia a tiempo completo.

Aunque los médicos comenzaron a dedicar diversos grados de su práctica a la medicina de emergencia, todavía existía la necesidad de una formación especializada. En 1967, la Asociación Médica Estadounidense (AMA) estableció un comité de medicina de emergencia, y en 1968 John Wiegenstein y siete colegas fundaron el Colegio Estadounidense de Médicos de Emergencia (ACEP). La primera Asamblea Científica de ACEP se celebró en 1969.

1970

En 1970, la Asociación Universitaria de Servicios Médicos de Emergencia (UAEMS) fue formada con fines científicos y educativos por profesores de la escuela de medicina que practicaban la medicina de emergencia. Antes de su establecimiento, los estudiantes de medicina ya estaban eligiendo la medicina de emergencia como carrera. La primera residencia universitaria en medicina de emergencia surgió en la Universidad de Cincinnati en 1970, donde Bruce Janiak se convirtió en el residente inicial. Otros programas universitarios centinela incluyen los del Centro Médico del Condado de Los Ángeles / Universidad del Sur de California (1971), el Colegio Médico de Pensilvania (1972), la Universidad de Chicago (1972) y la Universidad de Louisville (1973). R.R. Hannas estableció la primera residencia en medicina de emergencia de un hospital comunitario en 1973 en Evanston Hospital (IL). La Asociación de Residentes de Medicina de Emergencia (EMRA) se formó en 1974 para unir a los residentes iniciales en nuestro campo.

El camino hacia el reconocimiento de especialidad fue particularmente desafiante. Un Consejo de Sección provisional en medicina de emergencia se estableció en la Cámara de Delegados de la AMA en 1973 y se convirtió en permanente en 1975. También en 1975, se creó el Comité de Residencia de Residencia de Enlace, el precursor del Comité de Revisión de Residencia para Medicina de Emergencia (RRC / EM) . En 1976, se incorporó la Junta Estadounidense de Medicina de Emergencia (ABEM) y la Junta Estadounidense de Especialidades Médicas (ABMS) finalmente reconoció la medicina de emergencia en 1979. A diferencia de las juntas de otros campos, la ABEM inicialmente se requería que estuviera en conjunto con otras especialidades médicas representadas. .

La aparición de osteópatas en el campo se produjo en 1975 cuando el Colegio Estadounidense de Médicos de Emergencia Osteopáticos (ACOEP) se convirtió en un colegio afiliado de la Asociación Estadounidense de Osteopatía (AOA). La primera residencia en medicina de emergencia osteopática comenzó en 1979 y Gerald Reynolds se convirtió en el residente inicial de la Facultad de Medicina de Emergencia Osteopática de Filadelfia. En julio de 1978, la Junta Americana de Osteopática de Medicina de Emergencia (AOBEM) se estableció como una junta especializada afiliada de la AOA. La primera Asamblea Científica de ACOEP se celebró en 1978.

Decenio de 1980

ABEM administró el primer examen de la junta de medicina de emergencia en 1980 y AOBEM hizo lo mismo en 1981. En 1982, el Consejo de Acreditación para la Educación Médica de Graduados (ACGME) aprobó requisitos especiales para los programas de capacitación de residencia en medicina de emergencia.

En 1988, después de un período de gracia de 10 años muy publicitado, ABEM eliminó la pista de práctica y comenzó a requerir capacitación de residencia en medicina de emergencia para calificar para el examen de certificación ABEM. Poco tiempo después, se otorgó una única excepción a unos 100 médicos académicos de emergencia internados en medicina interna. La pista de práctica para la certificación AOBEM también está efectivamente cerrada en este punto, ya que está restringida a aquellos que comenzaron la práctica de la medicina de emergencia antes de 1986.

La organización, la Junta de Certificación en Medicina de Emergencia (BCEM), se formó en 1987 para crear un vacío legal para quienes eligen practicar la medicina de emergencia sin una capacitación formal. Ese mismo año, BCEM certificó al primer grupo de médicos no elegibles para la certificación ABEM o AOBEM.

En 1989, la medicina de emergencia se convirtió en un consejo principal de ABMS. Este reconocimiento dependía, entre otras cosas, de cerrar la pista de práctica de ABEM. También en 1989, la UAEMS y la Sociedad de Profesores de Medicina de Emergencia (STEM) se fusionaron para convertirse en la Sociedad de Medicina de Emergencia Académica (SAEM). El Consejo de Directores de Residencia (CORD) se formó más tarde como una entidad separada que representa a los directores de programas de residencia y sus asistentes.

Decenio de 1990

La década de 1990 trajo problemas a la medicina de emergencia. En 1990, Gregory Daniel, un cirujano general que ejerce la medicina de emergencia en Buffalo, Nueva York, presentó una demanda contra ABEM y otras personas e instituciones en medicina de emergencia académica. Él y numerosos co-demandantes de la comunidad no académica alegaron que el cierre de ABEM de la pista de práctica fue el resultado de una conspiración ilegal para mejorar la posición económica de los médicos de emergencia certificados por la junta. En 1991, la Asociación de Médicos de Emergencia (AEP), anteriormente llamada Asociación de Médicos de Emergencia Privados, se formó con el objetivo de reabrir la certificación de la junta de medicina de emergencia para los médicos capacitados en residencias que no son de EM. El Dr. Daniel sirvió en la Junta Directiva de AEP.

En 1992, bajo el alias "The Phoenix", James Keaney publicó The Rape of Emergency Medicine, que detallaba la corrupción que afectó negativamente la atención al paciente. Sostuvo que la explotación de los médicos de emergencia era desenfrenada. Muchos "líderes" en el campo estaban desviando ganancias significativas a través de tácticas comerciales injustas y contratando médicos de emergencia no calificados dispuestos a trabajar por un salario menor. Esta llamada de atención llamó a la formación de la Academia Estadounidense de Medicina de Emergencia (AAEM).

AAEM se estableció en 1993 para promover entornos de práctica justos y equitativos necesarios para permitir que los médicos de emergencia brinden la más alta calidad de atención al paciente. Su primera Asamblea Científica se celebró en 1994. AAEM definió inicialmente a un especialista en medicina de emergencia como certificado por la junta de ABEM y esta definición se amplió más tarde para incluir a los certificados por AOBEM, medicina de emergencia pediátrica (por ABEM o la Junta Americana de Pediatría) y el Real Colegio de Médicos y Cirujanos de Canadá.

El Informe de la Fundación Macy de 1994 titulado El papel de la medicina de emergencia en el futuro de la atención médica estadounidense surgió de una conferencia solicitada por SAEM y presidida por el presidente de la Junta Nacional de Examinadores Médicos. Inicialmente se recomendó que la Comisión Conjunta de Acreditación de Organizaciones de Atención Médica (JCAHO) exigiera la certificación de la junta de medicina de emergencia para certificar los departamentos de emergencia integrales. Desafortunadamente, el término "médico de urgencias certificado por la junta" fue reemplazado por "médico de urgencias cualificado" después de una intensa presión por parte del ACEP para evitar la división de sus miembros. Algunos interpretan "médico de emergencia calificado" como un médico capacitado en cualquier campo que opta por ejercer la medicina de emergencia.

En contraste, AAEM requiere la certificación de la junta en medicina de emergencia de todos y cada uno de los miembros con derecho a voto. Actualmente, la única forma de adquirirlo es completar una residencia en medicina de emergencia o una beca de medicina de emergencia pediátrica.

Más allá del 2000

La demanda de Daniels antes mencionada fue desestimada en 2005, después de una apelación infructuosa por parte de los demandantes. AAEM continúa liderando los esfuerzos para prevenir la erosión de la certificación de la junta por parte de organizaciones no reconocidas que se presentan como equivalentes a ABEM y AOBEM. En el momento de la impresión actual, estamos trabajando en California, Florida y Kentucky en este tema.

Desde el final del milenio, ha habido un aumento constante en el número de grandes grupos de gestión de contratos (CMG) que adquieren contratos de médicos de emergencia. En este punto, aproximadamente un tercio de todos los médicos de emergencia en ejercicio trabajan para uno de ellos. Este grado de "corporatización" supera con creces a cualquier otra especialidad médica y crea una situación delicada para el futuro, ya que las calificaciones de los médicos de emergencia, las condiciones de trabajo y la compensación profesional están vinculadas a los resultados de una industria económicamente volátil.

AAEM cree que la propiedad corporativa de los contratos del departamento de emergencias representa una violación de las protecciones públicas otorgadas por las prohibiciones estatales de la práctica corporativa de la medicina. Además, los médicos de emergencia pueden arriesgar involuntariamente su licencia al ayudar e incitar a la práctica empresarial ilegal de la medicina. La Junta de Fideicomisarios de la AMA ha proporcionado una revisión exhaustiva sobre el tema en lo que se refiere a los médicos en ejercicio. AAEM se involucró en desafíos legales relacionados con la práctica corporativa de la medicina con grandes corporaciones, TeamHealth en California y EmCare en el estado de Minnesota. AAEM también participó en una acción exitosa relacionada con la práctica corporativa de medicina de emergencia en California que involucró a Catholic Healthcare West.

AAEM ha expresado su preocupación con la Oficina del Inspector General y la oficina del fiscal general en varios estados de que tales acuerdos de empleo corporativo pueden involucrar actividades prohibidas de reparto de honorarios según los estatutos estatales y federales actuales. Se advierte a los miembros de AAEM sobre la aceptación de empleo con grupos corporativos y AAEM sugiere que los hospitales examinen tal arreglo con la debida diligencia.

AAEM cree que los médicos de urgencias deben permanecer libres de la influencia empresarial debido a su difícil papel como defensores del paciente con seguro insuficiente y sin seguro. La AAEM cree firmemente que lo mejor para los pacientes es que los médicos de urgencias no se vean afectados por las preocupaciones sobre las ganancias de una corporación. AAEM siempre está dispuesta a ayudar en este asunto para ayudar a los médicos de emergencia a asegurar un grupo de propiedad de médicos, que es el mejor modelo para la satisfacción profesional y la calidad de la atención.

En 2010, hubo 157 programas de residencia en medicina de emergencia alopática y 37 osteopática, que en conjunto aceptan alrededor de 2,000 nuevos residentes cada año. Los estudios han demostrado que la supervisión de los residentes por parte de un médico de emergencia se correlaciona directamente con una práctica de mayor calidad y más rentable, especialmente cuando existe una residencia en medicina de emergencia. La sección de residentes de AAEM, que se formó en 1999, se convirtió en una organización independiente de AAEM en 2005 llamada Asociación de Residentes y Estudiantes de AAEM (o AAEM / RSA). Su propósito es proporcionar a los residentes de EM un foro y un medio para abordar específicamente las inquietudes y problemas de los residentes, desarrollar sus propios programas y servicios y tener un representante que pueda influir en la dirección y misión de AAEM.

Un objetivo más para la próxima década es que los departamentos académicos autónomos de medicina de emergencia se vuelvan universales. Actualmente, la medicina de emergencia está reconocida como un departamento autónomo en 72 facultades de medicina, que comprenden la mayoría. Los decanos de las facultades de medicina deben saber que muchos de los mejores estudiantes de medicina están realizando residencias en medicina de emergencia. Un grupo de investigación de SAEM publicó recientemente los hallazgos de que los departamentos autónomos de medicina de emergencia son mutuamente beneficiosos tanto para las instituciones académicas como para nuestra especialidad con mejoras medibles en la educación de estudiantes de medicina y de posgrado, la productividad académica y la financiación de subvenciones externas.


Una breve historia del manejo federal de emergencias

Desde la fundación de los Estados Unidos, la responsabilidad y el lugar de la gestión de emergencias y desastres se ha trasladado de una agencia a otra dentro del gobierno federal (y lo mismo ocurre con muchos gobiernos estatales y locales). Sin embargo, a excepción de dos leyes, se realizó muy poco trabajo sistemático que se asemeje a la gestión de emergencias moderna hasta la década de 1930. Drabek (1991b, p. 6) informa que el primer esfuerzo nacional de gestión de desastres fue la Ley de Ayuda para Desastres de Incendios de 1803, que puso fondos disponibles para ayudar a la ciudad de Portsmouth y al estado de New Hampshire a recuperarse de incendios extensos. La siguiente legislación llegó 125 años después, cuando se aprobó la Ley de Control de Inundaciones del Bajo Mississippi de 1928 como un medio para responder a las inundaciones del Bajo Mississippi en 1927 (Platt, 1998, p. 38). Es importante señalar que estas dos piezas de legislación temprana seguido un desastre y estaban destinados a apoyar recuperación porque este es un patrón que se ha continuado hasta el día de hoy. El énfasis en la reconstrucción después de un desastre ha caracterizado los esfuerzos de respuesta de emergencia a nivel federal incluso en el siglo XXI.

La gestión federal de desastres, si la caracterizamos como intentos concertados para gestionar las consecuencias negativas de las fuerzas naturales, realmente comenzó cuando el presidente Franklin Roosevelt creó la Corporación Financiera de Reconstrucción en 1933 y la autorizó a otorgar préstamos para reparar edificios públicos dañados por terremotos (Drabek, 1991b). ). Además, muchos programas sociales del New Deal brindaron servicios y varios tipos de ayuda financiera a las víctimas de desastres naturales. Aparte de los programas individuales, el Consejo Nacional de Emergencias operó dentro de la Casa Blanca entre 1933 y 1939, principalmente para hacer frente a la Gran Depresión, pero también para supervisar el alivio de desastres naturales. La Ley de Control de Inundaciones de 1936 estableció el Cuerpo de Ingenieros del Ejército como una agencia importante en la gestión de las vías fluviales estadounidenses. En 1939, cuando la peor parte de la Gran Depresión había comenzado a remitir, el Consejo Nacional de Emergencias se trasladó a la Oficina Ejecutiva del Presidente y se le cambió el nombre a Oficina de Manejo de Emergencias. El socorro en casos de desastres naturales continuó concentrándose en esta agencia, que funcionó como un equipo de gestión de crisis para amenazas de varios tipos a escala nacional.

El comienzo de la Segunda Guerra Mundial exigió toda la atención de la administración de Roosevelt de la misma manera que lo había hecho anteriormente la Depresión. Además de sus responsabilidades por los peligros naturales, la Oficina para el Manejo de Emergencias se convirtió en la agencia del presidente y rsquos para desarrollar planes de defensa civil y abordar emergencias relacionadas con la guerra en el frente interno. Muchos programas ideados por la Oficina para el Manejo de Emergencias tenían su base en el Departamento de Guerra, dependiente de la Oficina de Defensa Civil (dirigida por Fiorello La Guardia). Esta oficina fue abolida en 1945, dejando nuevamente a la Oficina de Manejo de Emergencias como la principal agencia federal de emergencias (Yoshpe, 1981, p.72).

Después de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry Truman inicialmente resistió las presiones para establecer otra agencia de defensa civil, creyendo que la defensa civil debería ser responsabilidad de los estados (Perry, 1982). En 1948 se creó una Oficina de Planificación de la Defensa Civil, dependiente del Departamento de Defensa, que tenía un año de antigüedad, y la Oficina para el Manejo de Emergencias se dejó nuevamente para concentrarse en desastres naturales y otras emergencias domésticas. Esta separación entre la planificación de la defensa civil y los desastres naturales y domésticos continuó durante casi dos años, pero ha reaparecido a lo largo de las décadas con posteriores reorganizaciones de los esfuerzos federales. Después de que la Unión Soviética probara su primera bomba atómica en el verano de 1949, Truman cedió y creó la Administración Federal de Defensa Civil dentro de la Oficina Ejecutiva del Presidente como sucesora de la Oficina de Manejo de Emergencias. La responsabilidad de la asistencia federal en el caso de desastres naturales importantes pasó a ser responsabilidad de la Administración de Vivienda y Financiamiento de la Vivienda. La legislación siguió rápidamente con la aprobación de la Ley Federal de Defensa Civil de 1950 y la Ley de Ayuda ante Desastres de 1950 (Blanchard, 1986, p. 2). Cabe señalar que esta legislación continuó asignando la responsabilidad de la defensa civil y los desastres a los estados y trató de detallar las obligaciones federales específicas. Al final de la administración del presidente Truman & rsquos el 16 de enero de 1953, la Orden Ejecutiva 10427 eliminó la responsabilidad de socorro por desastres naturales de la Vivienda y Financiamiento del Hogar y la agregó a FCDA (Yoshpe, 1981, p.166).

Esta disposición de funciones y agencias persistió a través de ambas administraciones de Eisenhower, aunque el nombre de la agencia principal cambió primero a Oficina de Defensa y Movilización Civil y luego a Oficina de Movilización de Defensa Civil. La Oficina de Movilización de la Defensa Civil fue la primera organización de emergencia en recibir el estatus de agencia independiente (en 1958) en lugar de estar bajo otro departamento del gabinete o la Casa Blanca. Por el lado de las políticas, la Ley Federal de Defensa Civil fue enmendada en 1958 para hacer de la defensa civil una responsabilidad conjunta del gobierno federal y los gobiernos estatales y locales. Esta enmienda también dispuso la equiparación federal de los gastos de defensa civil de los gobiernos estatales y locales, que en realidad comenzaron a financiarse en 1961 bajo la administración del presidente John F. Kennedy. Por lo tanto, la era Kennedy vio la primera expansión rápida de las agencias de defensa civil a nivel estatal y local. El presidente Kennedy volvió a separar la responsabilidad federal por desastres domésticos y la defensa civil en 1961 cuando creó la Oficina de Planificación de Emergencias (en la Casa Blanca) y la Oficina de Defensa Civil (en el Departamento de Defensa). El sucesor de Kennedy & rsquos, Lyndon B. Johnson, trasladó el OCD al Departamento del Ejército en 1964, lo que indica una reducción en la importancia (y el financiamiento) de esta función. Esta separación general de funciones se mantuvo hasta 1978, aunque la Oficina de Defensa Civil se convirtió en la Agencia de Preparación Civil de Defensa en 1972. A partir de la creación de la Oficina de Preparación para Emergencias dependiente de la Oficina Ejecutiva del Presidente en 1968, los programas que se ocupan de asuntos naturales y Los peligros tecnológicos comenzaron a reconstituirse y repartirse entre una variedad de agencias federales. Por ejemplo, la Administración Federal de Seguros se estableció en 1968 como parte del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. En 1973, el presidente Richard M. Nixon desmanteló la Oficina de Preparación para Emergencias y asignó la responsabilidad del alivio y la reconstrucción después del desastre a la Administración Federal de Asistencia para Desastres en el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano. La administración general y la supervisión de los programas federales se asignaron a la Oficina de Preparación, que se trasladó a la Administración de Servicios Generales y, en 1975, se convirtió en la Agencia Federal de Preparación.

A lo largo de la década de 1970, a medida que la nueva legislación federal o las órdenes ejecutivas ordenaron al gobierno federal la preocupación por diferentes aspectos de los peligros naturales y provocados por el hombre, se crearon nuevos programas dentro de una variedad de oficinas y agencias federales. Estos fueron incluidos en el Programa de Preparación Comunitaria del Servicio Meteorológico Nacional del Departamento de Comercio y rsquos (1973) y la Administración Nacional de Prevención y Control de Incendios (1974). Después de los estragos de 1972 causados ​​por el huracán Agnes, se aprobó la Ley de Ayuda para Desastres de 1974 que otorga asistencia individual y familiar a las víctimas del desastre (administrada a través de la Administración Federal de Asistencia para Desastres). A fines de la década de 1970, se establecieron cuatro programas principales dentro de la Oficina Ejecutiva del Presidente: Coordinación de la seguridad de las represas, Programa de reducción del riesgo de terremotos, Sistema de transmisión de advertencias y emergencias y Manejo de las consecuencias del terrorismo. Otros programas de peligros tecnológicos también involucraron a agencias como la Agencia de Protección Ambiental, la Comisión Reguladora Nuclear y los Departamentos de Energía y Transporte.

Esta asignación difusa de responsabilidades para los programas de manejo de emergencias a un conjunto diverso de agencias federales persistió hasta fines de la década de 1970 y, con el paso del tiempo, creó una creciente preocupación en el poder ejecutivo y el Congreso de que los programas federales para el manejo de desastres estaban demasiado fragmentados. Preocupaciones similares por parte de los gobiernos estatales y locales se convirtieron en el foco del Proyecto de Desastre de la Asociación Nacional de Gobernadores y rsquo (NGA) a fines de la década de 1970. El personal del proyecto & rsquos rastreó muchos problemas estatales y locales en la gestión de emergencias hasta los arreglos administrativos federales. Argumentaron que la fragmentación federal obstaculizaba la planificación y respuesta efectivas de la preparación, enmascaraba la duplicación de esfuerzos y hacía de la preparación nacional una empresa muy costosa. El Director de la Agencia Federal de Preparación, General Leslie W. Bray, reconoció que cuando la función de preparación para emergencias fue eliminada de la Oficina Ejecutiva del Presidente y se le asignó el estatus de sub-agencia, muchas personas percibieron que la función había sido degradada a un nivel más bajo. prioridad, y su trabajo de coordinación se volvió más complicado. Los estados argumentaron que su trabajo de responder a los desastres se vio obstaculizado al verse obligados a coordinarse con tantas agencias federales. In 1975, a study of these issues sponsored by the Joint Committee on Defense Production (1976, p. 27) concluded:

The civil preparedness system as it exists today is fraught with problems that seriously hamper its effectiveness even in peacetime disasters. . . It is a system where literally dozens of agencies, often with duplicate, overlapping, and even conflicting responsibilities, interact.

In addition to the administrative and structural difficulties, there was also concern the scope of the functions performed as part of emergency management was too narrow, too many resources were devoted to post-disaster response and recovery, and too few resources devoted to the disaster prevention. When the federal response to the nuclear power plant accident at Three Mile Island was severely criticized, calls for reorganization became very loud (Perry, 1982).

Responding to these concerns in 1978, President Jimmy Carter initiated a process of reorganizing federal agencies charged with emergency planning, response, and recovery. This reorganization resulted in the creation, in 1979, of the Federal Emergency Management Agency (FEMA), whose director reported directly to the President of the United States. Far from being an entirely new organization, FEMA was a consolidation of the major federal disaster agencies and programs. Most of FEMA&rsquos administrative apparatus came from combining the three largest disaster agencies: the Federal Preparedness Agency, Defense Civil Preparedness Agency, and Federal Disaster Assistance Administration. Thirteen separate hazard-relevant programs were moved to FEMA, including most of the programs and offices created in the 1970s (Drabek, 1991b). These moves gave FEMA responsibility for nearly all federal emergency programs of any size, including civil defense, warning dissemination for severe weather threats, hazard insurance, fire prevention and control, dam safety coordination, emergency broadcast and warning system, earthquake hazard reduction, terrorism, and technological hazards planning and response. Where FEMA did not absorb a program in its entirety, interagency agreements were developed giving FEMA coordinating responsibility. These agreements included such agencies as the Environmental Protection Agency (EPA), Department of Transportation (DOT), National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), and Nuclear Regulatory Commission (NRC).

At least on paper, the Executive Order made FEMA the focal point for all federal efforts in emergency management. Although FEMA remained the designated federal lead agency in most cases, there were 12 other independent agencies with disaster responsibilities. The EPA is the largest of these agencies, but others included the Federal Energy Regulatory Commission (FERC), the National Transportation Safety Board (NTSB), NRC, Small Business Administration (SBA), and the Tennessee Valley Authority (TVA). Because disaster related federal relief programs were so scattered through the government, many small programs remained in their home agencies. For example, the Emergency Hay and Grazing program allows federal officials to authorize the harvesting of hay for emergency feed from land assigned for conservation and environmental uses under the Conservation Reserve Program. This program is operated in the Farm Service Agency of the US Department of Agriculture. Ultimately, some emergency or disaster related programs remained in thirteen cabinet level departments, including Agriculture, Commerce, Defense, Education, Energy, Health and Human Services, Housing and Urban Development, Interior, Justice, Labor, State, Transportation and Treasury. Certainly the creation of FEMA moved federal emergency management to a much more central position than it had ever been given previously, but it was not possible to completely consolidate all federal programs and offices within the new agency.

The FEMA Director is appointed by the President of the United States and, until the establishment of the Department of Homeland Security, was part of the cabinet. The organization has a regional structure composed of ten offices throughout the United States plus two larger area offices. Although by far the most comprehensive effort, the establishment of FEMA represented the third time that all federal disaster efforts and functions were combined the first was the National Emergency Council (1933-1939), followed by the Office of Civil Defense Mobilization (1958-1961). The early history of FEMA was dominated by attempts to define its mission and organize its own bureaucracy. John Macy, the agency&rsquos first director, was faced with organizational consolidation as a most pressing task: converting thirty separate nation-wide offices to 16 and eight Washington, D.C. offices to five (Macy, 1980). Ultimately, creating a single bureaucracy (with a $630 million budget) from thirteen entrenched organizations proved to be a herculean task.

The efforts to obtain an optimal structure for FEMA continued over the next two decades later directors undertook major reorganizations of headquarters and FEMA&rsquos mission, like its structure, continued to evolve. The early years of FEMA saw much significant legislation and activity. In 1979, the NGA Disaster Project published the first statement of Comprehensive Emergency Management (CEM, the notion that authorities should develop a capacity to manage all phases of all types of disasters), and the concept was subsequently adopted by both the NGA and FEMA. In 1980, the Federal Civil Defense Act of 1950 was amended to emphasize crisis relocation of population (evacuation of people from cities to areas less likely to be Soviet nuclear targets), signaling a fundamental change in US civil defense strategy. Also in 1980, the Comprehensive Environmental Response, Compensation, and Liability Act (called the Superfund Law) was passed, precipitated by the 1978 dioxin contamination of Love Canal, New York (Rubin, Renda-Tanali & Cumming, 2006&mdashwww.disaster-timeline.com). In 1983, FEMA adopted the concept of Integrated Emergency Management System (IEMS) as part of the strategy for achieving CEM (Blanchard, 1986 Drabek, 1985). The basic notion was to identify generic emergency functions&mdashapplicable across a variety of hazards&mdashand develop modules to be used where and when appropriate. For example, population evacuation is a useful protective technique in the case of hurricanes, floods, nuclear power plant accidents, or a wartime attack (Perry, 1985). Similar generic utility exists is developing systems for population warning, interagency communication, victim sheltering, and other functions. Thus, in the early 1980s, FEMA was formed, shaped by organizational growing pains, and also shaped through the adoption of new philosophies of emergency management. While FEMA&rsquos basic charge of developing a strategy and capability to manage all phases of all types of environmental hazards remained, the precise definitions of hazards, the basic conception of emergency management, and the organizational arrangements through which its mission should be accomplished continued to evolve through the end of the 20 th Century.

The end of the 1980s saw passage of the Superfund Amendments and Reauthorization Act (SARA Title III) in 1986 (Lindell & Perry, 2001) and President Ronald Reagan&rsquos Presidential Policy Guidance (1987) that became the last gasp of nuclear attack related civil defense programs in the United States (Blanchard, 1986). Passage of the Robert Stafford Disaster Relief and Emergency Assistance Act of 1988 again boosted state and local emergency management efforts. The Stafford Act established federal cost sharing for planning and public assistance (family grants and housing).

The 1990s opened with controversy for FEMA. In 1989, FEMA response to Hurricane Hugo was criticized as inept&mdasha charge repeated in 1992 when Hurricane Andrew struck Florida. In 1993, flooding in the mid-western US caused more than 15 billion dollars in damage and resulted in six states receiving federal disaster declarations. President Clinton appointed James Lee Witt Director of FEMA in 1993, marking the only time a professional emergency manager held the post. Witt (1995) aggressively increased the federal emergency management emphasis on hazard mitigation and began a reorganization effort. Prior to this time, the federal emphasis had been largely upon emergency response and, to a lesser extent, short-term disaster recovery. Witt began the first real change in federal strategy since emergency management efforts had begun. By the close of the 1990s, FEMA&rsquos organization reflected its critical functions. In 1997, there were seven directorates within FEMA: Mitigation, Preparedness, Response and Recovery, the Federal Insurance Administration, the United States Fire Administration, Information Technology Services, and Operations Support (Witt, 1997). As the 21 st Century began, the overall emphasis of FEMA remained mitigation and both comprehensive emergency management and integrated emergency management systems remained concepts in force.

The most recent epoch in American emergency management began on September 11, 2001, when the attacks on the World Trade Center and the Pentagon shocked Americans and challenged government disaster response capabilities. The attack initiated a comprehensive rethinking of &ldquosecurity&rdquo, &ldquoemergencies&rdquo, and the appropriate role of the federal government. During October, 2001, President George W. Bush used Executive Orders to create the Office of Homeland Security (appointing Governor Tom Ridge as Director) and the Office of Combating Terrorism (General Wayne Downing as Director). On October 29 th , President Bush issued Homeland Security Presidential Directive Number 1 (HSPD-1), establishing the Homeland Security Council, chaired by the President. In June of 2002, President Bush submitted his proposal to Congress to establish a cabinet level Department of Homeland Security (DHS), which was passed later that year.

Since the establishment of DHS, the department&rsquos mission has encompassed three goals: preventing terrorist attacks within the United States, reducing vulnerability to terrorism, and minimizing the damage and recovering rapidly from terrorist attacks (Bush, 2002, p. 8). Although not reflected in the mission statement, DHS would also retain the all hazards responsibilities assigned to FEMA. As was the case in the establishment of FEMA over two decades earlier, DHS incorporated a variety of agencies and programs from many cabinet-level departments, including Agriculture, Commerce, Defense, Energy, Health and Human Services, Interior, Justice, and Treasury. The US Secret Service reports directly to the Secretary of Homeland Security, as does the Coast Guard. The line agencies of DHS comprise four Directorates. los Border and Transportation Security Directorate incorporated the Customs Service from the Department of Treasury, Immigration and Naturalization Service from the Department of Justice, Federal Protective Service, the Transportation Security Agency from the Department of Transportation, Federal Law Enforcement Training Center from the Department of Treasury, Animal and Plant Health Inspection Service from the Department of Agriculture, and Office of Domestic Preparedness from the Department of Justice. los Emergency Preparedness and Response Directorate was built around FEMA and also included the Strategic National Stockpile and National Disaster Medical System of the Department of Health and Human Services, Nuclear Incident Response Team from the Department of Energy, the Department of Justice&rsquos Domestic Emergency Support Teams, and the FBI National Domestic Preparedness Office. los Science and Technology Directorate incorporates the Chemical, Biological, Radiological and Nuclear Countermeasures Programs and the Environmental Measurements Laboratory from the Department of Energy, the National BW Defense Analysis Center from the Department of Defense, and the Plum Island Animal Disease Center from the Department of Agriculture. Finalmente, el Information Analysis and Infrastructure Protection Directorate absorbed the Federal Computer Incident Response Center from the General Services Administration, the National Communications System from the Department of Defense, the National Infrastructure Protection center from the FBI, and the Energy Security and Assurance Program from the Department of Energy.

Since 2001, the President has issued additional HSPDs defining the fundamental policies governing homeland security operations (www.dhs.gov/dhspublic). Thirteen HSPDs were issued through mid-2006. Recent documents have established the National Incident Management System (HSPD-5), the Homeland Security Advisory System (HSPD-3), the Terrorist Threat Integration Center (HSPD-6), and a common identification standard for all federal employees (HSPD-12). Other documents proposed strategies to combat weapons of mass destruction (HSPD-4), protect critical infrastructure (HSPD-7) and the agriculture and food system (HSPD-9), coordinate incident response (HSPD-8), and enhance protection from biohazards (HSPD-10). In addition, these documents have established policies for protecting international borders from illegal immigration (HSPD-2), promoting terrorist-related screening (HSPD-11), and securing maritime activities (HSPD-13).

These developments make it clear that the President and the Congress consider homeland security to be much broader than emergency management. Incorporation of FEMA into DHS&rsquos Emergency Preparedness and Response Directorate seems to imply FEMA is responsible only for preparedness and response (and perhaps disaster recovery if this is viewed as an extension of the emergency response phase). Consistent with this line of reasoning, one can interpret the mission of the Border and Transportation Security Directorate and the Information Analysis and Infrastructure Protection Directorate in terms of incident prevention. This gives these directorates responsibilities analogous to what emergency managers call hazard mitigation. Even so, the DHS organization chart seems to indicate a significant loss in the priority given to mitigation of natural and accidental technological hazards.


Tecnología

In 1960, GSA created the Federal Telecommunications System, a governmentwide intercity telephone system. Then, in 1984, GSA introduced the Federal Government to the use of charge cards. Today, the GSA SmartPay program has more than 3 million cardholders.

As the agency transformed itself to enter the 21st century, GSA embraced new technologies, launched electronic government initiatives, and helped develop means of doing government business on the internet. GSA assumed responsibility for George W. Bush’s E-Gov Initiatives: E-Authentication, E-Gov Travel, Federal Asset Sales, and the Integrated Award Environment in 2001.

In 2009, a new Office of Citizen Services and Innovative Technologies was created to foster public engagement by using innovative technologies to connect the public to government information and services. As a result, GSA’s social media outreach efforts grew.

In 2010, GSA became the first federal agency to move email to a cloud-based system, which reduced inefficiencies and lowered costs by 50 percent.

In 2013, GSA began managing the Presidential Innovation Fellows (PIF) program, which Obama then made a part of GSA in 2015. The highly-competitive program pairs talented, diverse technologists and innovators with top civil-servants and change-makers working at the highest levels of the Federal Government to tackle some of our nation’s biggest challenges. GSA also announced the creation of 18F, which consisted of a team of 15 designers, engineers, and product specialists focused on improving the Federal Government’s digital services.GSA was established by President Harry Truman on July 1, 1949, to streamline the administrative work of the federal government. GSA consolidated the National Archives Establishment, the Federal Works Agency, and the Public Buildings Administration the Bureau of Federal Supply and the Office of Contract Settlement and the War Assets Administration into one federal agency tasked with administering supplies and providing workplaces for federal employees.

GSA’s original mission was to dispose of war surplus goods, manage and store government records, handle emergency preparedness, and stockpile strategic supplies for wartime. GSA also regulated the sale of various office supplies to federal agencies.

Today, through its two largest offices – the Public Buildings Service and the Federal Acquisition Service – and various staff offices, GSA provides workspace to more than 1 million federal civilian workers, oversees the preservation of more than 480 historic buildings, and facilitates the federal government's purchase of high-quality, low-cost goods and services from quality commercial vendors.


Until the twentieth century, there was no formal government response system for emergency situations. The fear of an attack on U.S. soil, for example was almost nonexistent the last foreign troops in the United States had been the British during the War of 1812. By the twentieth century, attitudes had changed, but it was not until the 1940s that the federal government felt compelled to take action. President Franklin D. Roosevelt created the first Office of Civilian Defense in 1941, in anticipation of possible attacks on U.S. soil by the Axis forces in Germany and Japan. By 1950,when President Harry S. Truman created the Federal Civil Defense Administration, the main focus of emergency management was guarding against a possible invasion from Communist forces.

During the Cold War years following World War II, civil defense administrators worked with citizens to help them prepare against possible enemy attacks. A major fear was nuclear attack. The devastation of the bombings at Hiroshima and Nagasaki in Japan were still fresh in people’s minds. During the 1950s, many families installed bomb shelters underground or in their basements to guard not only against bombs but also against nuclear fallout. Municipal buildings, schools, and large private office buildings and apartment houses often displayed placards with the Civil Defense logo and the words “Fallout Shelter” (many older buildings still sport these placards). Up until the 1960s, students were led through air-raid drills in which they were instructed to “duck and cover” by ducking under their desks and covering their heads with their arms.


TDEM's Leadership

TDEM Chief - W.NIM KIDD, MPA, CEM®

W. Nim Kidd serves as the Chief of the Texas Division of Emergency Management (TDEM). In this capacity, he is responsible for the state’s emergency preparedness, response, recovery, and mitigation activities. Prior to serving with TDEM, Chief Kidd was appointed to the San Antonio Fire Department (SAFD), where he promoted through the ranks from firefighter to District Fire Chief, including Lieutenant in charge of the SAFD Technical Rescue Team and Captain of the SAFD Hazardous Materials Response
Team. From 2004 to 2010, Chief Kidd served as City Emergency Manager for the City of San Antonio, where he managed the city’s response to over a dozen
state and presidential disaster declarations.

In 1997, Chief Kidd was one of the original members appointed to the Texas Task Force 1 Urban Search and Rescue Team. In 2001, He was the Plans
Section Chief that responded to the 9/11 attack on the World Trade Center. Chief Kidd currently serves as chair for the Federal Emergency Management
Agency’s (FEMA) National Advisory Council (NAC).


Emergency Management

The Final Rule (81 FR 63860, Sept. 16, 2016) assists providers and suppliers to adequately prepare to meet the needs of patients, clients, residents, and participants during disasters and emergency situations, striving to provide consistent requirements across provider and supplier-types, with some variations. Healthcare organizations that receive Medicare or Medicaid must follow Emergency Preparedness regulations in order to participate (aka Conditions of Participation, or CoP).

The requirements set forth in the SOM Appendix Z focus on three key essentials necessary for maintaining access to healthcare during disasters or emergencies: safeguarding human resources, maintaining business continuity, and protecting physical resources. The SOM also provides interpretive guidelines and survey procedures to support the adoption of a standard all- hazards emergency preparedness program for all certified providers and suppliers.

When the President declares a major disaster or an emergency under the Stafford Act or an emergency under the National Emergencies Act, and the HHS Secretary declares a public health emergency, the Secretary is authorized to take certain actions in addition to his regular authorities under section 1135 of the Social Security Act. Examples of these 1135 waivers or modifications include:

  • Conditions of participation or other certification requirements
  • Program participation and similar requirements
  • Emergency Medical Treatment and Labor Act (EMTALA) sanctions for redirection of an individual to receive a medical screening examination in an alternative location pursuant to a state emergency preparedness plan

Preparing our hospitals and other healthcare facilities for disasters is a national security priority. Disasters occur nearly every day in the United States, and the frequency is increasing. This includes such diverse events as storms, droughts, wildfires, floods, earthquakes, chemical and industrial accidents, burns, mass shootings and bombings, and epidemics. All sickened or injured people require a well-prepared public health and healthcare system.

Training provides the foundation for understanding Emergency Preparedness and activation of Emergency Operation Plans and role delineation for Incident command structures.

CDC works 24/7 to protect America from health, safety and security threats, both foreign and in the U.S. Whether diseases start at home or abroad, are chronic or acute, curable or preventable, human error or deliberate attack, CDC fights disease and supports communities and citizens to do the same.

When CDC gets the call to assist in a public health emergency, the Emergency Operations Center (EOC) is ready to respond. The CDC Emergency Operations Center &ndash a place where highly trained experts monitor information, prepare for known (and unknown) public health events, and gather in the event of an emergency to exchange information and make decisions quickly.

The mission of the HHS Office of the Assistant Secretary for Preparedness and Response (ASPR) is to save lives and protect Americans from 21st century health security threats.

ASPR leads the nation&rsquos medical and public health preparedness for, response to, and recovery from disasters and public health emergencies. ASPR collaborates with hospitals, healthcare coalitions, biotech firms, community members, state, local, tribal, and territorial governments, and other partners across the country to improve readiness and response capabilities.

los NFPA ® Standards Council established the Disaster Management Committee in January 1991. The committee was given the responsibility for developing documents relating to preparedness for, response to, and recovery from disasters resulting from natural, human, or technological events.

When directed, The Marine led CBIRF forward-deploys and/or responds with minimal warning to a chemical, biological, radiological, nuclear or high-yield explosive (CBRNE) threat or event in order to assist local, state, or federal agencies.

Terrorist organizations throughout the world have used a variety of chemical, biological, and radiological weapons (collectively known as HAZMAT/weapons of mass destruction [WMD]) to further their agendas. The possibility of such incidents requires first responders to prepare for such incidents, which can affect individuals or inflict mass casualties.

Incidents involving HAZMAT/WMD are complicated because victims may become contaminated with the hazardous material. The purpose of decontamination is to make an individual and/or their equipment safe by physically removing toxic substances quickly and easily.


History of USDA's Farm Service Agency

The Farm Service Agency traces its beginnings to 1933, in the depths of the Great Depression. A wave of discontent caused by mounting unemployment and farm failures had helped elect President Franklin Delano Roosevelt, who promised Americans a "New Deal."

One result was the establishment in 1935 of a Department of Agriculture agency with familiar initials: FSA, which stood for Farm Security Administration. Originally called the Resettlement Administration, and renamed in 1937, its original mission was to relocate entire farm communities to areas in which it was hoped farming could be carried out more profitably. But resettlement was controversial and expensive, and its results ambiguous. Other roles soon became more important, including the Standard Rural Rehabilitation Loan Program, which provided credit, farm and home management planning and technical supervision. This was the forerunner of the farm loan programs of the Farmers Home Administration.

Another related program was Debt Adjustment and Tenure Improvement. FSA county supervisors, sometimes with the help of volunteer committees of local farmers, would work with farmers and their debtors to try to arbitrate agreements and head off foreclosure. The idea was to reach a deal by which the bank could recover as much or more than it would through foreclosure by allowing the farmer to remain in business.

FSA also promoted co-ops and even provided medical care to poor rural families. Although the scope of its programs was limited, poor farm families who took part benefited greatly. One study estimates that families who participated in FSA programs saw their incomes rise by 69 percent between 1937 and 1941! Annual per capita meat consumption increased from 85 pounds to 447 pounds in the same period. Milk consumption increased by more than half.

In 1946 the Farmers Home Administration Act consolidated the Farm Security Administration with the Emergency Crop and Feed Loan Division of the Farm Credit Administration - a quasi-governmental agency that still exists today. This Act added authorities to the new Farmers Home Administration that included insuring loans made by other lenders. Later legislation established lending for rural housing, rural business enterprises, and rural water and waste disposal agencies.

Meanwhile, the Agricultural Adjustment Act of 1933 had established the Agricultural Adjustment Administration, or AAA. The "Triple A's" purpose was to stabilize farm prices at a level at which farmers could survive. The law established state and county committees of farmers called "Triple A committees." These committees oversaw the first federal farm program offering price support loans to farmers to bring about crop reduction.

The old Triple A was built on two major program divisions: the Division of Production and the Division of Processing and Marketing. These were responsible for the work of commodity sections including dairy, rice, tobacco, sugar, wheat, cotton, corn and hogs.

With the passage of the Agricultural Adjustment Act of 1938 and a general reorganization of the Department of Agriculture that October came new, complicated changes in conservation, crop support and marketing legislation. Programs such as commodity marketing controls, and the policy of the Congress to assist farmers in obtaining parity prices and parity income, made the federal government the decision-maker for the nation's farmers.

After Pearl Harbor, the War Food Administration (WFA) was organized to meet the increased needs of a country at war. This reorganization grouped production, supply and marketing authorities under a central agency which coordinated the flow of basic commodities.

Following World War II, the authority of the WFA was terminated. In its place came the Production and Marketing Administration, which, aside from other responsibilities, maintained a field services branch to aid in program oversight.

The post-war period of adjustment to peace-time production levels was almost as difficult as gearing up for war. New priorities had to be established, and at the same time, over-production of certain commodities threatened drops in farm income levels. The increased needs of war-ravaged nations helped absorb surplus production, but surpluses remained a nagging problem for farmers and policymakers.

In 1953, a reorganization of USDA again made changes in the powers and duties of its price support and supply management agency. With the changes came a new name - Commodity Stabilization Service - and an increased emphasis on the preservation of farm income. Conserving programs such as the Soil Bank were introduced to bring production in line with demand by taking land out of production for periods of time ranging up to 10 years. Community, county and state committees were formally identified for the first time as Agricultural Stabilization and Conservation committees.

The Commodity Stabilization Service became the Agricultural Stabilization and Conservation Service (ASCS) in 1961, and the new name reflected the agency's stabilization and resource conservation missions. Field activities in connection with farm programs continue to be carried out through an extensive network of state and county field offices.

In 1994, a reorganization of USDA resulted in the Consolidated Farm Service Agency, renamed Farm Service Agency in November 1995. The new FSA encompassed the Agricultural Stabilization and Conservation Service, Federal Crop Insurance Corporation (FCIC) and the farm credit portion of the Farmers Home Administration. In May 1996 FCIC became the Risk Management Agency.

Today, FSA's responsibilities are organized into five areas: Farm Programs, Farm Loans, Commodity Operations, Management and State Operations. The agency continues to provide America's farmers with a strong safety net through the administration of farm commodity programs. FSA also implements ad hoc disaster programs. FSA's long-standing tradition of conserving the nation's natural resources continues through the Conservation Reserve Program. The agency provides credit to agricultural producers who are unable to receive private, commercial credit. FSA places special emphasis on providing loans to beginning, minority and women farmers and ranchers. Its Commodity Operations division purchases and delivers commodities for use in humanitarian programs at home and abroad. FSA programs help feed America's school children and hungry people around the globe. Additionally, the agency supports the nation's disabled citizens by purchasing products made by these persons.


A Brief History of Emergency Medical Services in the United States

Pre-hospital emergency care in the modern age is often described as a “hierarchy” of human and physical resources utilized in the acute setting to provide the best possible patient care until definitive care can be established. Like most hierarchies, the system we have in place today was forged one link at time, dating as far back as the Civil War. With widespread trauma, a systematic and organized method of field care and transport of the injured was born out of necessity. It wasn’t until 1865, however, that the first civilian ambulance was put into service in Cincinnati followed by a civilian Ambulance Surgeon in New York four years later1 . The New York service differed slightly from the modern approach as they arrived equipped with a quart of emergency brandy for each patient.

Once again, military conflicts and necessity provided much of the impetus to develop innovations in the transportation and treatment of injured. In the wake of World War I, the roaring 20s saw the first volunteer rescue squads forming in locations such as Virginia and New Jersey. Control began to shift towards municipal hospitals or fire departments as funeral home hearses were slowly joined by fire departments, rescue squads and private ambulances in the transportation of the ill and injured. Landmark articles in the late 50’s and early 60’s began to detail the science and methods for initial cardiopulmonary resuscitation (CPR), forging yet another vital link in the chain as EMS began its first steps into the treatment of pre-hospital cardiac patients. Departments trained in cardiac resuscitation began to reveal successes in major urban areas such as Columbus, Los Angeles, Seattle and Miami.

The 1960’s provided another challenge to public health as traffic accidents began to lead to considerable trauma and death. This “neglected disease of modern society”2 was detailed in the infamous 1966 white paper titled “Accidental Death and Disability: The Neglected Disease of Modern Society.” The paper, prepared by the National Academy of Sciences and the President's Commission on Highway Safety, detailed the injury epidemic and the lack of appropriate pre-hospital care and lack of an organized system to treat patients suffering from critical traumatic injuries. Reforms were indicated in the education and training, systems design, staffing, and response in the nation’s ambulance services. The white paper and its recommendations for a standardized emergency response gave way to National Highway Safety Act of 1966 that established the Department of Transportation (DOT). The DOT, and it’s daughter organization the National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA), were critical in pushing for the development of EMS systems while standardizing education and curriculum standards, encouraging involvement at the state level, and providing oversight into the creation of regional pre-hospital emergency systems and regional trauma center systems, forming the birth of trauma center accreditation by the American College of Surgeons Committee on Trauma. For the first time in US history, a curriculum standard was being set in skills and qualifications required to become an Emergency Medical Technician. Paramedic education arrived shortly afterwards, but still has a ways to go in terms of scope and depth.

The EMS Systems Act of 1973 provided funding for the creation of more than 300 EMS systems across the nation, as well as set aside funding for key future planning and growth. It was during this time that while EMS began to get a stable foothold, emergency medicine began to establish itself as a distinct specialty with the first residency training program in 1972 at the University of Cincinnati3. By 1975, there were 32 EM residencies across the nation preparing physicians that would interface with EMS at all levels from responders and educators all the way to medical directors.

Advances in care standards and education continued well throughout the 1980’s, including changes in the principles of funding for EMS with the Omnibus Budget Reconciliation Act. The act established EMS funding from state preventative health block grants rather than funding from the EMS Systems Act. EMS also began to see its role change towards the front line of healthcare as its practice was no longer just for adult trauma and cardiac emergencies. Chronic diseases, pediatric patients, and the underserved all began to play major roles in defining who EMS is dispatched for. Recognizing the need for a cohesive approach between EMS and the remaining healthcare world, the 1996 EMS Agenda for the Future was drafted to detail how EMS can integrate into the other medical and care fields as well as advance its own practice. The EMS Education Agenda for the Future was published shortly after and described more modern recommendations for core curriculum content, scope of practice, and certification of EMS professionals4.

Within the last 10 years, EMS has become a focus of intense research of pre-hospital interventions into many commonly encountered acute care issues seen in emergency medicine, such as acute respiratory distress, cardiac arrest, chest pain and more. With increasingly integrated technology between pre-hospital care and the emergency department, patient data is beginning to be transmitted real time allowing for earlier determination of patient severity and care management prior to arrival. Quality improvement with integrated electronic charting including patient outcomes is beginning to provide much needed feedback to allow EMS to grow as a dedicated subspecialty of emergency medicine. Within regional stroke centers, cardiac catheterization centers and trauma systems, EMS has become the forefront of emergency medical care and can only serve to advance how emergency medicine is conducted in the future.

EMS has come a long ways from its infancy in the days of horse and buggy. As it grows alongside emergency medicine, there are opportunities for physicians to become involved at every level. While EMTs are not independent practitioners and require operating under a medical director’s scope and license, the situations they face require considerable problem solving, judgment, and clinical decision making skills. Physicians are needed at every step to help develop treatment protocols, provide quality improvement, hold regular training sessions and ensure all personnel have the tools they need to perform high quality pre-hospital care. In addition, physicians may be called upon for situations that require their presence on scene in the field including mass casualty incidents, high acuity and high risk scenarios, tactical situations, or patients that require advanced skills such as surgical airways, pericardiocentesis, chest tubes and others. Large scale operations including concerts, conventions, and city events also benefit form physician input.

EMS will continue to be the front line of emergency medicine as the field expands in the coming future. Physicians involved with pre-hospital care will be paramount to providing the support and knowledge required to help EMS systems grow, as evidenced by the recent recognition of EMS as an official clinical subspecialty.


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